26.5.07

Aplausos desde el cielo

Los Gardelitos hicieron un show para el recuerdo en la cancha auxiliar de Ferro. Miles de fanáticos llegaron de todas partes para vivir uno de los mejores recitales de la banda, que demostró que cada día suena mejor.

El "feriado" del 25 de mayo fue una gran excusa para muchas familias para darse una escapada a la costa, para muchos otros era un día de descanso, pero para el pueblo gardeliano fue un día más que especial, fue la fecha histórica.

Las largas colas de gente, quienes aguantaron el frío, llegaron de todos los barrios para copar el campo auxiliar del estadio de la avenida Avellaneda. Entre cánticos, algún que otro cigarrillo (algunos un tanto extraños), la música ambiental con "Oktubre" de Los Redondos y la agrupación Gente Yumbrel juntando libros para las escuelas de las fronteras de Salta y Jujuy, se hizo la noche y el humo empezó a salir desde el fondo del escenario.

Allí aparecieron Eli, Horacio y Martín acompañados por un trío de vientos, y sus amigos en los teclados y en la percusión. Sin siquiera saludar (para ajustarse lo más posible a la lista) arrancaron con una declaración de lo que significaba para ellos este día: "América del Sur" hizo explotar al impaciente público.

El show fue pensado en cinco partes, casi de la misma duración y de la misma cantidad de temas, pero con diferentes ángulos.

El segmento inicial contó también con "Corazón Bailando al Viento", "Estamos Podridos", "El Sobreviviente", "Gardeliando" que hizo que todos los vecinos de Caballito se asusten pensando que alguien había tomado el barrio cuando escucharon: "Ahora es nuestra la ciudad. Ahora es nuestra y nada más...".

Esa primer parte la completaron "No Puedo Parar mi Moto" y otro de los temas destacados de la noche: "Los Querandíes", que además de ser uno de los más fuertes por lo que se vivió en esta fecha, fue una declaración de principios de la banda, porque todo el escenario estaba decorado con imágenes de las tribus originarias y en el primer corte la banda pidió: "No se olviden de nuestros pueblos originarios, vamos a darles el reconocimiento que se merecen...".

Luego del breve corte en el cual saludaron a la gente de la agrupación Gente Yumbrel, comenzó "Estrella del Rocanrol", pero la siguiente canción dejó a más de uno sin aire: "Cobarde para Amar". Después, "Amando a mi Guitarra", "Envuelto en Llamas" otro de los más cantados y "Una roca en el humo" cerraron el segundo segmento de un show muy preciso, y al parecer muy bien armado desde la lista de temas, la coordinación arriba del escenario, las luces, la escenografía, las imágenes en las 6 pantallas. Absolutamente todo estaba bajo control.

Pero el descontrol llegó instantes después con la chacarera "Volveré en tus Ojos" seguida de "6 A.M.", que hicieron saltar hasta los más tranquilos. "El Reloj" y "La Calle es un Espejo" le dieron paso al último tema de esta parte: "Los Chicos de la Esquina" fue, sin lugar a dudas, uno de los momentos más destacados del show, no sólo por el éxtasis de la gente, sino porque arriba del escenario demostraron una solidez increíble.

Ya habían pasado 17 temas en una velocidad fantástica, uno pegadito atrás del otro, casi sin cortes entre canción y canción. Pero todavía faltaba llegar al clímax del recital.

"No existe la mejor banda, no se crean esa pelotudez que les quieren hacer creer esos que dan premios... La mejor banda es la que más sientan ustedes" dijo Eli ante la ovación de todos los gardelianos.

Después de esa dura declaración llegó "Llámame", el inicio de la nueva parte del espectáculo, seguido de "Anabel" otro de los temas más cantados, saltados y aplaudidos, y sin dudas uno en los que mayor pogo hubo. Hasta de podía ver a la gente en los edificios aledaños bailando al ritmo de Los Gardelitos.

Luego hicieron "Maquinas Viejas", continuó "Libertad Condicionada" un tema para los viejos gardelianos y "Comandante Marcos" con algunas imágenes de él en las pantallas al costado del escenario.

Después de 22 temas en tiempo récord, Eli anunció que se despedían y llegó la última parte de un show que ningún fanático de la banda podrá olvidar fácilmente.

"Hay que Enterrarlos Vivos" fue el principio del fin. Luego llegaron dos muy viejitos de Rock Sudaka: "Novelas Mexicanas" y "Nadie Cree en mi Canción" hicieron delirar a las miles de almas que habían llegado a Ferro y querían que su locura no termine nunca.

Sin embargo, dos fueron los temas que cerraron uno de los mejores shows de Los Gardelitos, y ¿porqué no? el mejor de esta nueva etapa del trío rockero. "Y Todavía Quieren Más" y "Monoblock" bajaron el telón de un recital único.

Desde allá arriba, Korneta aplaudió hasta enrojecerse las manos, y abajo, como en cada uno de las reuniones gardeleras se lo recordó: "Oi, oi, oi, es el Korneta rock n´ roll".